Existe una relación entre las deficiencias de nuestra sangre y nuestro extrañamiento en el tiempo: tantos glóbulos blancos, tantos instantes vacíos... ¿No proceden nuestros estados conscientes de la decoloración de nuestros deseos?
ya lo dijo Hegel; "todo lo real es racional, lo racional es real"
para mi es lo contrario,
construimos la realidad desde las irracionalidades,
todo lo racional tiene su origen en lo irracional,
ordenamos el caos,
mas no lo creamos.
Hoy, me vi sorprendido en pleno mediodía por el delicioso espanto del vértigo,
¿a qué atribuirlo?:
¿a la sangre, al cielo azul?
¿O a la anemia, situada a medio camino entre los dos?
TÚ lo sabes solamente.
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