Siempre veo el amor en el horizonte de la vida,
pero siempre resulta ser un espejismo en la ribera de la ilusion.
Camino hacia él. Doy dos pasos, y él se aleja dos pasos,
y el horizonte se corre diez pasos mas allá,
Entonces, ¿para qué srve el amor?
Para eso, sirve para caminar.
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